Claves de un hogar feliz

Antes de nada pregúntate una cosa… ¿Qué es “la felicidad” para ti?

Para mi la felicidad es permitirme disfrutar; la felicidad implica libertad; la felicidad es vivir sin miedo ni culpa. 

Aplicado esto a un hogar se traduce en una casa que me estimule, energice y me conmueva. Esto es consecuencia de la energía que recibo del entorno en el que disfruto de mi tiempo. De la que recojo a través de los sentidos, ya sea consciente o inconscientemente, o esa que recoge mi cuerpo desde planos de los que no somos tan conscientes. 

A riesgo de resultar pesada… por si no has leído otros de mis posts, me  repetiré. Hay tres pilares fundamentales sobre los que apoya un hogar sano, emocional y feliz: la funcionalidad, la personalidad y la belleza. 

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Lo bello, queridas y queridos, nos hace instantáneamente activar zonas del cerebro que generan endorfinas. Así que tener una casa bonita y tratar que todo esté a nuestro gusto es cuidarnos y no nos aleja ni lo más mínimo de nuestro objetivo espiritual, todo lo contrario. Así que aquí tenemos una clave para encontrar la felicidad a través de nuestro hogar. 

Por otro lado, el interiorismo más técnico, que es aquel que nos proporciona libertad de movimiento y aporta versatilidad, capacidad de adaptación y nos aleja del hermetismo, también nos aporta un fuerte componente de felicidad a través de emociones como la tranquilidad, la relajación y la sensación control. 

Y ponernos como foco de todo esto, decorar desde nuestra perspectiva única de este mundo y dándonos el gusto de satisfacer nuestras necesidades e inquietudes y las de nuestra familia sin tener en cuenta qué opinan o hacen otros… Eso también es felicidad. 

Así que vamos a analizar un poco cómo esto se puede empezar a aplicar en casa desde un plano más consciente con el objetivo de ser felices a través de ella. 

Antes de empezar a decorar una casa ya sea desde 0 o partiendo de lo que ya tenemos debemos hacernos la pregunta anterior ¿Qué es la felicidad para mi? ¿Qué es lo que me hace feliz en mi casa? Además, es importante tener claro y muy en cuenta que todos evolucionamos y que nuestro concepto de felicidad cambiará con el tiempo. Así que permítete fluir en este sentido y haz de vez en cuando un repaso a lo que te hace ya feliz o no en tu hogar y tira/vende/regala/restaura aquello que ya no signifique nada o que no te aporte.

1. Pon el foco en tu felicidad. Define tu concepto de belleza, encuentra el estilo o tendencias que son capaces de estimular tu ojo, tu cerebro y, por supuesto tu alma. Inspírate en las redes (Pinterest, houzz e instagram). Hazte un tablero con los espacios que te gustan y pregúntate qué es lo que te gusta de esa foto. ¿Un mueble en concreto, los colores, la luz, el ambiente…? y saca una lista de lo que para tí es importante. Haz una lista y ordenad todo por prioridades. Si siempre te tienes en cuenta y eres consciente de lo que te aporta lo que te rodea ya tenemos un gran paso dado hacia nuestra felicidad.

 

2. Orden. Esto tenemos que verlo desde 2 planos. El orden visual de los volúmenes y cómo se relacionan entre sí las piezas que tenemos en cada habitación. Y por otro lado, el orden de todo aquello que usamos en el día a día, es decir, asegurarnos de que todo ocupa el lugar que le corresponde y que sólo se ve aquello que queremos que se vea y que aporta belleza y equilibrio. Organiza bonito y ordena lo que tampoco se ve. Esto tiene como objetivo hacernos percibir las cosas de una forma más bonita y por supuesto nos facilita mucho la tarea de encontrar aquello que necesitamos, por tanto hace nuestra casa más funcional y optimiza nuestro tiempo, lo que al final también se traduce en bienestar y felicidad. (Pronto tendremos un post en concreto sobre esto…)

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3. Limpieza. Entendida desde la limpieza cotidiana. Casi nadie disfruta de la tarea en sí, pero todos gozamos consciente e inconscientemente de que las cosas estén limpias (Piensa en el punto anterior… si las cosas están ordenadas nos facilitarán esta tarea 😉). Si hacemos un pequeño mantenimiento diariamente, semanal… nos reconfortará el hacerlo y el disfrutarlo. Limpieza visual también… y esto implica que no tengamos cosas por casa que no sabemos ni de donde vinieron, ni para que están allí, hagamos limpieza de cosas innecesarias. Esto nos lleva a la siguiente clave ya que me parece lo suficientemente importante como para que tenga un puesto en este listado…

4. Ten sólo cosas que te hagan feliz. Asegúrate de que en tu casa todo lo que tienes te gusta y verlo te hace feliz. No tengas cosas por rellenar, ni cosas que las tienes porque te las regalaron y te sientes obligado a tener. Plantéate todo lo que tengas en tu casa y piensa… ¿cuando lo veo me hace sonreír? ¿Me hace sentir alguna emoción positiva? Si no te vibra o por el contrario te provoca rechazo o cualquier emoción que no te apetezca sentir… es momento de sacarlo y tirarlo (no guardarlo en algun rincón ocupando espacio). No te apegues a las cosas… déjalas ir, porque esa energía que impregnan a tu casa resta vibración y contamina la buena energía. Si algo te gusta… plantéate entonces si está haciendo bonito tu entorno o aportando al orden visual o si por el contrario, no lo hace y distorsiona la imagen de tu casa o crea tensiones. Puede que con verlo de vez en cuando sea suficiente… al respecto yo siempre aconsejo las cajas de recuerdos. Estas cajas tienen el poder de ayudarnos a liberar la primera línea de objetos innecesarios o que no tienen un valor estético o emocional fuerte y multriplican el poder de estos objetos cuando conscientemente vamos a buscarlos a esa caja de recuerdos… así que aprende a discernir entre lo que a diario me hace ser consciente de emociones positivas y lo que simplemente es un objeto con valor conmemorativo y guarda en cajas a las que puedas volver de vez en cuando y sentir esas sensaciones.

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5. Pon como prioridad la comodidad. Siempre explico que lo funcional siempre puede ser bonito pero lo bonito no siempre puede ser funcional. Así que distribuye tu casa buscando la manera de vivir más a gusto y después haz que  esos espacios y piezas sean bonitas. Es importante de cara a la comodidad que tengamos en cuenta los caminos que más recorremos a diario en cada habitación y de una a otra. Esos viales deben ser los más sencillos posible y lo más redonditos posible si no tenemos la posibilidad de que sean líneas rectas sin ángulos. Piensa en no tener que ir bordeando muebles, esquivando esquinas o saltando por encima de ellos para llegar a otro punto. Parece obvio… pero no lo es. Revisa la circulación de tu casa. Luego pon atención también a cosas más pequeñas, cómo tienes que acceder a cosas que usas habitualmente, cómo puedes guardar para que te sea más sencillo dejar las cosas en su sitio. Revisa tu forma de moverte y organiza en función de prioridades y  de cuán a menudo haces uso de ellas. 

6. Complementa. Lo bonito nos estimula el alma a través de la vista, pero hay otros complementos que puedes usar en casa para estimularla a través de otros sentidos. Apóyate en objetos con alta vibración o con esa vibración y energía que quieres potenciar en casa. Usa minerales y piedras en cada estancia en función de lo que quieras conseguir con ellas o de la energía que precises en cada momento o actividad a realizar y compleméntalo con aromaterapia a través de aceites e inciensos. No todas las habitaciones o rincones de casa deben vibrar con la misma frecuencia, así que busca para cada momento aquello que complemente el ambiente. 

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7. No te obsesiones ni te juzgues porque todo no se parezca a la foto de revista que te venden las redes. Mira tu casa desde el filtro de la compasión y el amor a vivir y disfrutar la vida. Mantén el orden y la limpieza, trata de cuidar tus cosas, pero recuerda que el foco es tu felicidad, no en que el vecino o tu suegra pueda ver tu casa ordenada. Si necesitas descansar, descansa, si quieres jugar con tus hijos juega… naturaliza y prioriza, hay momentos para todo. Por supuesto el buen interiorismo es aquel que nos libera de la obligación de que todo “sea perfecto” porque… ¿qué es la perfección sino la imperfección vestida de gala? Tenemos que dejar libertad al cambio, a que las cosas puedan usarse, mancharse, golpearse… eso pasará tarde o temprano si hacemos uso de las cosas y, si pasa, pues ¡no suframos! Así que dejemos que las cosas vivan y evolucionen y si algún día necesitan un retoque, cambio o reparación decidamos en ese momento qué es lo que nos hace más felices. Cuida tus cosas, mantenlas limpias y en el mejor estado posible, por supuesto, pero sin perder el foco en que están allí para haceros felices hoy.

La decoración no es sólo la imagen plana que una cámara puede captar y no se consigue desde la objetividad. Hay cientos/miles/millones de formas de decorar, tantas como personas. La decoración emocional no busca la perfección desde la foto sino desde la emoción, desde las sensaciones y desde el goce que hace sentir a quienes tienen el placer de ser sus compañeros de vida. Y eso, queridas y queridos, es la decoración emocional, es la que consigue un hogar que nos haga felices.

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